“El lubricante no solo sirve para las zonas íntimas”

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Existe una amplia variedad y es el aliado perfecto para mantener unas relaciones sexuales más placenteras. La sexóloga Ana López Talavera nos da algunos consejos para usarlos

Escrito por Rocío R. Gavira | Twitter: @RocioRGavira

Todavía existe la creencia de que los lubricantes solo se usan para solventar la sequedad en los genitales (los hombres también la sufren, aunque no es tan común como la vaginal), o para facilitar tener sexo oral. ¡Error! Hay lubricantes estimulantes, comestibles, con efecto frío y calor, vigorizantes, de base de agua o silicona, dos en uno (gel lubricante y de masaje),… una amplia variedad que convierte al lubricante en el aliado perfecto para disfrutar de unas relaciones sexuales más placenteras. (más…)

Relato erótico (XVIII): Sexo desconocido

Amy en 'Y de repente tú' echando a uno de sus líos de una noche de su casa.

Amy en ‘Y de repente tú’ echando a uno de sus líos de una noche de su casa.

Cristina pasó por un momento bastante loco de su vida cuando residía en Granada en el que la promiscuidad estuvo presente: “Una noche de buen sexo (o no), y si te he visto no me acuerdo”

Relato editado por Rocío R. Gavira | Twitter: Rocío R. Gavira

Si la vida cambia en un solo día, imagínate las vueltas que da en 15 años. La Cristina que hoy comparte su historia aquí, una mujer felizmente casada, de 45 años y con hijos, no tiene nada que ver con la que vivía en 2005 en Granada. Al más puro estilo de Amy en la americanada ‘Y de repente tú’, Cristina disfrutaba de la vida libre de promesas románticas y sin ataduras. Usaba a los hombres como clínex. Entonces tenía 30 años y era soltera. “Estaba cansada de los granadinos (yo soy gallega), de lo farfollas que son y sobre todo de que no buscan ningún tipo de compromiso. Mi vida en ese momento a nivel laboral era muy buena, tenía un buen sueldo y vivía bien. Salía prácticamente todos los fines de semana. Mis relaciones eran bastante promiscuas, no solía repetir dos veces con el mismo tío, a no ser que me lo encontrara de madrugada después de muchos excesos y volviese a caer. Simplemente hacía lo que me habían hecho a mí durante un buen puñado de años: una noche de buen sexo (o no), y si te he visto no me acuerdo”. (más…)

Relato erótico (XVII): Un doble latido

Foto de la propia Angélica para ilustrar este relato.

Foto de la propia Angélica para ilustrar este relato.

Angélica, una joven soltera de 36 años de edad, comparte su experiencia con un hombre casado y bisexual. Para ella, la ecuación perfecta de deseo, promiscuidad y amor imposible

Editado por Rocío R. Gavira | Twitter: @RocioRGavira

Angélica es una mujer soltera de 36 años de edad. Un día cualquiera, por motivos profesionales, tuvo una conversación telefónica con Richard. Él está casado, tiene 38 años y es bisexual. “Vive lejos, pero ello no impide que desde la primera vez que hablamos surgiera una relación extrema de obsesión y lujuria sin apenas conocernos”, confiesa Angélica. (más…)

“Algunos consideran que por publicar fotos en lencería debo ser una chica fácil”

Esta imagen fue de las primeras que usó Arola en sus perfiles.

Esta imagen fue de las primeras que usó Arola en sus perfiles.

Arola Poch tiene la costumbre de subir cada domingo una imagen suya ligera de ropa o con algún juguete erótico como “estrategia de marketing”. Y nunca muestra su rostro

En esta entrevista conocemos un poco más de esta psicóloga y conocida Sex Blogger

Escrito por Rocío R. Gavira | Twitter: @RocioRGavira

Hará casi tres años que me topé con Arola Poch (@arolapoch) en Twitter, tras compartir ella uno de los artículos de Punto G. Esta psicóloga, y conocida Sex Blogger en las redes sociales, habla de una forma abierta, sencilla y natural del sexo, tema que trata regularmente en su blog La Luna de Arola. Y no solo escribe de lo erótico, también lo muestra. Cada domingo, desde hace algo más de un año, Arola Poch sube a su perfil de Facebook una fotografía sexy que le toma su pareja: en lencería, tonteando con un juguete erótico o casi desnuda. Eso sí, nunca verás su rostro. Un juego que puede resultar de lo más morboso. (más…)

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