El porno amateur gana al profesional

Los Cuquis de 'La que se avecina' inventan el porno emocional.

Los Cuquis de ‘La que se avecina’ inventan el porno emocional.

Nadie sabe muy bien cuál es el origen del porno amateur. Quizá una pareja cualquiera decidió grabarse un día haciendo el amor, para luego ver la cinta juntos, limar “fallos”, o disfrutar viendo las morbosas escenas. Después, la copiaron en un DVD, la confundieron con la película que tenían que devolver al videoclub y de repente ese film se convierte en el más alquilado del establecimiento. Algo similar les ocurrió a una de las parejas de la antigua serie ‘Aquí no hay quien viva‘, Roberto y Lucía. Cinta que cayó en manos de las responsables de ‘radio patio’. ¿Recuerdan? O como hiciera el otro par de esta serie de televisión, Belén y Emilio. Siempre cortos de dinero y una forma fácil de obtenerlo fue colgar uno de sus encuentros sexuales (un poco maqueado) en Internet. Las visitas subían como la espuma y tuvieron su recompensa económica.

La clave del porno amateur reside precisamente en eso. Ver a gente normal y corriente haciendo el amor en su cama, en su sofá, en su cocina o donde se encarte. Sin escenas planeadas. Nada de posturas imposibles ni de cuerpos esculturales como el de los actores porno. Y gracias al impulso de Internet, donde hay incontables páginas webs de porno amateur gratis, esta nueva concepción de “representación pornográfica casera obtiene su éxito”, apunta la sexóloga Silvia Gómez. Según muchos especialistas ofrece un mayor estímulo al consumidor porque los vídeos están hechos por personas con la que siente cercanía, con los que se puede identificar mejor. Explica Silvia que este público “quiere vídeos frescos, más reales y que parezca sacado del día a día”. Para muchos, el morbo en estas escenas eróticas es mayor aún que las profesionales, puesto que las personas que lo protagonizan “se conceden su propia fantasía sexual”.

Las supuestas filtraciones de famosos practicando sexo, como el vídeo de Pamela Anderson y Tommy Lee en 1997, o la grabación de Paris Hilton en 2003, demostraron que a la gente le gusta el porno aficionado. Ante tal éxito el negocio en torno a este tipo de pornografía ha crecido bastante. Además, resulta muy económico realizar una película de porno amateur. No necesita producción ni escenarios artificiales.

Por otra parte, Silvia Gómez avisa de que otras cintas se graban o se difunden sin el consentimiento de sus protagonistas, como parejas que practican sexo en un parque o en una playa. “El porno amateur es un éxito pero desgraciadamente para algunas personas es un asunto engorroso ya que se ven en situaciones de estafa y humillación al ser utilizados sus videos caseros”, dice la sexóloga, que recuerda el caso de Olvido Hormigos, la ex­-edil del PSOE que se grabó masturbándose.

Habrá gente a la que le guste la pornografía profesional, y otros se han pasado a los vídeos caseros donde ven a gente real y disfrutan aún más. Y a vosotros, ¿cuál os gusta?

 

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