La cima del placer se llama Punto T

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Recorrer el cuerpo de un hombre o el de una mujer en una relación sexual se convierte en una explosión del deseo carnal de lo más placentero. Desde la cabeza hasta los pies, besar con pasión el cuello, morder con fuerza el labio inferior de su boca, agarrarle de las manos para inmovilizarlo … Jugar con su pelo, con los pezones, acariciar los muslos, incluso besar los dedos de los pies. Cada cual tiene una parte de su cuerpo, aparte de los genitales, que con solo besársela, acariciarla o soplarle suavemente produce la clásica reacción de: “Ahí no, no, no, no, no”. Esta suele ser la respuesta automática cuando nos estimulan esa zona del cuerpo que nos vuelve realmente locos. El botón rojo que desata al amante que se oculta detrás de esa negación que en realidad quiere decir “sí, sí, siiiiiigue”. Ese es el Punto T, tal y como explica la sexóloga Ana López Talavera el vídeo:

 

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Precisamente fui a hablar con Ana porque bautizó a su tienda con ese nombre, Punto T. Y más allá de los libros especializados en sexología, prácticamente no hay información al respecto. Nos cuenta la sexóloga granadina que este Punto se representa con la T para señalar ese tope que alcanza “la cima del placer”. Según explica Ana López, normalmente “el Punto T suele estar asociado a alguna zona erógena de nuestro cuerpo, como los pezones, el culo, el cuello”. Pero ojo, recordad que no todo el mundo posee las mismas zonas erógenas, puesto que cada uno tiene un mapa erógeno exclusivo en el que pueden aparecer las más comunes, pero también las más extrañas, como las caricias en los párpados, pellizcos en los codos o  lamer los dedos de los pies. Para gustos, los colores.

El Punto T lo posee todo el mundo, independientemente de su sexo, edad u orientación sexual. Es más, no permanece siempre en la misma zona. “Es una parte de nuestro cuerpo en la que hemos recibido estímulos muy positivos, por eso nos gusta y repetimos la conducta de que nos la toque”, dice la sexóloga López Talavera. Pero si ese botón rojo con el que se enciende el fuego recibe un estímulo negativo, como un accidente, tendemos al rechazo y cambia la zona.

El que más y el que menos seguro que sabe perfectamente cuál esa parte de su cuerpo que le hace vibrar y desea que se la besen o acaricien haciendo el amor. Para descubrir nuestro Punto T debemos conocer nuestro cuerpo en el ámbito sexual, tocarnos, explorar, para saber qué nos gusta. De no ser así, ni vas a saber lo que deseas en una relación sexual ni puedes hacérselo saber a la persona con la que te acuestas. Entonces, “primero es conociéndonos y luego ir investigando”, sin cortarse un pelo e ir recorriendo todo nuestro cuerpo. Ana López cuenta que la manera de estimular el Punto T depende también de cada cual: “Puede ser rozar con una pluma, caricias muy suaves, incluso masajes con presión fuerte”.

Y tú, ¿sabes cuál es tu Punto T? Cuéntanoslos en los comentarios, sobre todo si se trata de un “fuera de lo normal” y así hacemos un mapa del Punto T al completo.

 

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La semana pasada iniciamos nuestra sección de relatos. Hasta el momento hemos recibido varias historias… ¡solo de mujeres! Muy subiditas de tono, eso sí. Pero… ¿no hay ningún hombre en la sala que se atreva a contarnos su relato?

Para los que sí quieran describirnos su experiencia sexual solo tienes que escribir a: rociogavira@gmail.com. En el asunto pon “Relato erótico”. Y tranquilo por tu privacidad, se publicará bajo seudónimo u otro nombre.

 

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