¿Importa o no el tamaño del pene? (II)

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Escrito por Rocío R. Gavira | Twitter: @RocioRGavira

Hace algo más de un mes que os lancé esta pregunta en ‘Punto G’ (pincha aquí). Vuelvo a hacerla porque hubo algunos hombres que se apresuraron en decir en las redes sociales que “claro que el tamaño importa”, que “cuanto más grande, mejor”. En el artículo anterior, según lo que nos contó la sexóloga Ana L. Talavera, dijimos que si algún tamaño tuviera que importar sería, en todo caso, el grosor del pene puesto que en la vagina solo existen terminaciones nerviosas en los primeros centímetros. Es decir, que en general, por tener un miembro más grande no sé da más placer.

Como está claro que es un tema al que se le da importancia, he hablado con otro sexólogo para que nos dé su punto de vista. José Luis Álvarez Castellanos cree que el debate de si el tamaño del pene importa o no en una relación sexual se remonta a la propia educación de la sociedad española entre los años 60 y 70. Entonces, se creó un tipo de relaciones sexuales en las que todo el protagonismo y la responsabilidad de generar placer recaían en el hombre, incluida la tarea de tener que ser él quien proporcionara placer a la mujer. “Es aquí donde nace el problema ya que es una sexualidad coitocéntrica y falocéntrica, con el coito como actividad principal y con el pene como instrumento prioritario para que todo funcione y se consiga proporcionar placer a los participantes en la relación”, explica el sexólogo. Al ser el hombre el gran responsable de que un coito exitoso, se entiende también que el pene debe ser “grande, vigoroso y con una erección potente”.

Aunque esta teoría parezca muy lejana, lo cierto es que ha dejado su rastro en la sociedad actual. Teniendo en cuenta esta base, parece lógico que cuando se hace alusión a lo pequeño que pueda ser un pene, muchos hombres se ofendan ya que consideran que es su “arma principal” en el sexo. Menos mal que la educación sexual de hoy nos demuestra que “el coito solo es una técnica de tantas que se pueden practicar en una relación sexual en las que el pene no tiene el papel protagonista”, dice José Luis. Recordad que los abrazos, besos, caricias, masajes, mordiscos, las masturbaciones y sexo oral forman parte de lo que se considera una relación sexual.

Ahora bien, cuando se practica el coito es evidente que “el pene adquiere protagonismo al igual que la vagina o el ano”. Como dijimos en el artículo anterior, la vagina es un músculo flexible y con pocas terminaciones nerviosas, las principales en su entrada, por lo que la idea de que cuanto más grande sea el pene más placer dará no es del todo cierta (habrá a quien le guste, claro está). Esto nos lleva a otra creencia errónea: la mujer tiene que tener el orgasmo con la penetración. “Puede lograrlo, pero es complicado sin la estimulación directa o indirecta del clítoris”, aclara el sexólogo. En lo que respecta el ano, teniendo en cuenta que éste no es un músculo flexible ni lubrica como lo hace la vagina, es lógico que cuanto más grande el miembro masculino, más doloroso será el sexo anal. Por ello habrá personas que prefieran un pene al que “darle un buen uso” a uno grande.

Ya contamos con dos respuestas a por qué se la da tanta importancia al tamaño del pene: por la influencia de las películas porno y por la propia cultura de nuestro país que relaciona la virilidad y masculinidad con un miembro grande. ¿Se es menos mujer por no tener unos pechos descomunales? Pues lo mismo con el pene 😉

José Luis nos da un consejo para, en cierto modo, aprender a olvidarnos de los genitales mientras hacemos el amor (no siempre, tranquilos): es muy importante descubrir y experimentar “con todas las partes de nuestro cuerpo, susceptibles de dar y recibir placer”, tanto juntos como solos, a ver con qué tecla dais.

De nuevo os dejo como curiosidad este ‘mapa mundi del pene‘, donde aparecen las medias de cada país.

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