Relato erótico (V): “Cumplí mi fantasía sexual, hacer un trío con dos mujeres”

Ilustración de 'Un trío' por nuestro dibujante, Errata.

Ilustración de ‘Un trío’ por nuestro dibujante, Errata.

David es un hombre de 35 años que, tras una ruptura hace algunos años, se dejó caer en ‘las amigas con derecho a roce’. Durante esa etapa le surgió la oportunidad de cumplir una de sus mayores fantasías: hacer un trío con dos mujeres. Esa curiosidad le venía de lejos, desde que vio a los 13 años su primera escena porno protagonizada por un trío. Él mismo cree que al 95% de los hombres les gustaría practicar un trío con dos mujeres. Otra cosa es reconocerlo.

Tras esa etapa de vivir diferentes experiencias sexuales, actualmente David tiene pareja, la cual conoce todo este pasado del que no se siente para nada avergonzado. Aunque su novia se quedó bastante impresionada, ahora disfruta de la experiencia adquirida por David entonces.

Esta es su historia con un trío (o dos, tres,…):

El trío es una de las fantasías máximas, en especial hacerlo con dos mujeres. Es donde el ego y la idolatría llegan al máximo nivel. Mi primer trío fue ‘Hombre- Mujer-Hombre’. Una pareja de amantes quería hacer un trío y me lo propusieron. Cada uno de esos amantes tenía pareja estable, pero se juntaban para vivir este tipo de aventuras sexuales. Al principio no tuve muy claro si participar en el trío o no. Siempre me llamó la atención, pero dar el paso era distinto. Tras mucho pensarlo, acepté. Y resultó ser una experiencia muy desagradable. Era como un espectador, poco o prácticamente nada me dejaron hacer y me sentí utilizado ya que yo puse la cama y casi no participé en la función. Aumentaron mis ganas de hacer un trío, así que tomé una decisión: a partir de ese momento, el trío se hacía fuera de mi cama, de mi casa, y yo mismo pondría las condiciones o no había triángulo sexual.

El segundo trío que hice vino por una situación inesperada y sorprendente. Tanto hombres como mujeres hablan de sexo sin tapujos, por lo que a veces es relativamente fácil que se produzcan estos escenarios. Mantenía una conversación con una amiga sobre las fantasías sexuales que nos gustaría probar, amiga con la que siempre he tenido una tensión sexual sin resolver. Le conté mi mala experiencia con el trío con otro hombre, y ella, muy picarona, me comentó que le gustaría mucho acostarse con una chica, conocer la diferencia de tener sexo con un hombre o con una mujer. Y también hacer un trío con ambos. Aquí vino mi sorpresa, porque si hacía un movimiento en falso, me cargaba la amistad. Pero tras tantear el terreno llegamos al punto obvio: ¿por qué no hacemos los dos un trío y de camino cumplimos nuestras fantasías?

Ahora tocaba encontrar a la tercera persona a través de anuncios en páginas de contactos de swing. Yo lo movía todo, pero ella era quién elegía a la chica puesto que era la primera vez que se iba a acostar con una mujer. Y no tenía desperdicio ninguno: alta, rubia, con unos pechos grandes,… buenísima.

Y llegó la hora de la verdad, ¡acostarme con dos mujeres a la vez! Increíble, pero el miedo y el nerviosismo de esa primera vez también estaban presentes. Asustada que un posible gatillazo o que ellas salieran corriendo me dejara sin trío después de toda la organización.

Buscamos un hotel de parejas para tener más intimidad. Fue una noche espectacular, dado que no había reglas, nos lo pasamos en grande. Los tres nos tocábamos a la vez, tuvimos sexo oral a la vez, que ellas jugaran juntas me ponía a mil, que las dos me besaran y me metieran mano era bestial,… La chica rubia fue una máquina y mi amiga disfrutó mucho en su primera relación lésbica. Al ser capaz de satisfacer a las dos, mi ego sexual subió lo suficiente para querer repetir más veces la experiencia.

Lo importante en un trío es ser natural, no precipitarse ni andar con prisas y, sobre todo, no querer ni demostrar ni competir. En siete horas de sexo, desde las dos hasta las nueve de la noche, perdí la cuenta de cuántos orgasmos tuvieron ellas y a mi me dejaron totalmente agotado. Nos reímos mucho. Hay tiempo para todo en el día o la noche y dejarse llevar por la pasión es lo idóneo para lograr que sea una relación sexual de tres maravillosa. Luego vinieron otros tríos, pero ninguno superó a este.

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