La eyaculación femenina

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Hace unos meses emitieron en la televisión un documental sobre la masturbación y la eyaculación femenina. Sobre la masturbación decían que una mujer tiene que encontrarse su propio placer para saber lo que le gusta, aprender a solas. Si no, queridas, es muy difícil que alcancéis el orgasmo en pareja. Masturbarse es un juego más en el sexo, se haga solo, en pareja, con la mano, con juguetes sexuales,…
El origen de la palabra viene del latín manus (mano) y stuprare (deshonrar, prostituir) o turbare (perturbar). Es decir, en teoría masturbarse vendría a significar deshonrarse con la mano o perturbarse con la mano. Se acepta o se asume como normal el “cinco contra uno” para los hombres, pero y ¿si lo hace una mujer? Masters y Johnson advirtieron que el 94% de las mujeres que nunca se habían autoestimulado tampoco habían sentido un orgasmo de otra forma.

La siguiente fase del documental era de lo más heavy. Al menos eso nos pareció al grupo de amigos que lo vimos. Una sexóloga hacía de monitora de un grupo de mujeres. Eran como 5 ó 6, todas reunidas en una sala, prácticamente desnudas y atentas a la explicación de la maestra para localizar el controvertido Punto G y lograr la eyaculación. Lo heavy del asunto: medían la distancia a la que caía el fluido que salía disparado. Y aplaudían por su logro. Al día siguiente ya no mirábamos con los mismos ojos las fuentes en las calles.

El descubrimiento de la eyaculación femenina llega a través del porno, utilizando el término squirt para definir esa expulsión de líquido femenino. Hasta hace unos años cuando una mujer eyaculaba en una relación sexual lo sufría en silencio. Es más, creía que se había orinado y se avergonzaba de ello. Ahora resulta que para muchos es el no va más de su vida sexual al encontrar el morbo en ponerlo todo perdido, mojar a la pareja, incluso en la similitud con la eyaculación masculina. “En la mujer se asumía que había orgasmo pero no eyaculación, y ahí es cuando se empieza a hablar del Punto G y de la eyaculación femenina. Tuvo mucho ‘boom’ porque era difícil de ver. Muchas páginas porno cuentan con una sección especializada en la que se ven a chicas expulsando con fuerza fluidos procedentes sus vaginas ”, dice la psicóloga y sexóloga Ester Álvarez Guillén.

mujeres-sexoEyaculación y orgasmo son cosas distintas aunque muchas veces se produzcan a la par debido a las contracciones pélvicas. Muchas mujeres eyaculan primero y luego alcanzan el clímax. Según la sexóloga, la eyaculación sería simplemente la expulsión del fluido, mientras que el orgasmo implicaría la experiencia subjetiva de placer y las contracciones musculares o experiencia física de los espasmos. Ojo, la eyaculación femenina nada tiene que ver con el flujo que lubrica las paredes de la vagina al alcanzar un alto nivel de excitación sexual, por muy abundante que pueda ser. Los responsables son las llamadas glándulas de Skene o próstata femenina. Dichas glándulas están rodeadas por las raíces del clítoris –el cual posee más de 8.000 terminaciones nerviosas- que se encuentran en el interior de la vagina. La relación entre estas glándulas y la eyaculación femenina se desprende un estudio de 1996 del sexólogo Francisco Cabello en el que encontraron PAS (antígeno específico prostático), un componente del líquido eyaculatorio femenino, y ese PAS se localiza también en el semen masculino.

Estas emisiones pasan desapercibidas durante el coito, por eso no todas las mujeres eyaculan de una forma esplendorosa, solo las que tienen estas glándulas más desarrolladas. En cualquier caso, los extremos nunca fueron buenos. “Se trata de unas estructuras biológicas que en su desarrollo dependen mucho de hormonas y otros factores y no son exactamente iguales en todas las personas”, aclara Ester Álvarez Guillén. Los sexólogos coinciden en que una mujer que eyacula no es la más fogosa ni posee mayor capacidad orgásmica, es decir, que la calidad de la eyaculación no tiene nada que ver con la del orgasmo. “Es contraproducente vender el Punto G y la eyaculación femenina como el generador de los mejores orgasmos, porque mientras para unas mujeres puede ser una experiencia positiva, en otras puede provocar una gran frustración al no lograrlo”, explica la psicóloga y sexóloga.

Cuando algo se convierte en moda en el sexo (aunque siempre haya estado ahí), muchos se obsesionan con querer hacerlo igual, con tenerlo en su cama. En el caso de la eyaculación femenina no es bueno obsesionarse porque la uretra es muy sensible y fácilmente irritable, con lo que los masajes o tocamientos destinados a estimular la zona, la próstata femenina, en busca de la deseada eyaculación de película deben realizarse con bastante cuidado. El porno tiene parte de culpa aunque haga trampas en este aspecto. Muchas de las escenas del squirting no son reales. El truco está en introducir líquidos en la vagina de la protagonista antes del rodaje para expulsarlos en el momento indicado, o micciones que intentan parecer lo que no son mientras la actriz finge un escandaloso orgasmo.

Encontrar el Punto G para lograr la eyaculación femenina se tendría que vivir como una experiencia sexual más y que cada una decida si le gusta o no. Como dice Ester Álvarez Guillén, “hay que aceptar que la sexualidad es muy diversa, que cada persona la vive a su manera y que no podemos pretender que sea igual en todas las personas”.

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2 Comentarios en La eyaculación femenina

  1. jmrponiente
    15 septiembre, 2013 at 12:35 pm (5 años hace)

    Rocío, he leído tu articulo y no puedo estar más de acuerdo en la forma de abordarlo, el enfoque divulgativo, la clara y sencilla exposición para que llegue facilmente a todos y especialmente como pones el acento en desmitificar el que debiera ser;el cotidiano y natural mundo del sexo; y que todavía atenaza -y de qué manera- a buena parte de nosotros.
    Separar como, según mi opinión has conseguido, el conocimiento serio y la cultura general sobre éste tema de la incultura, la ignorancia, el porno o la simple chabacanería, es todo un logro.
    Espero que sigas en esa línea.
    Enhorabuena.
    (José Manuel)

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    • Rocío R. Gavira
      Rocío R. Gavira
      15 septiembre, 2013 at 3:46 pm (5 años hace)

      Muchas gracias José Manuel. Da gusto tener lectores como tú. Efectivamente, hay que tratar con naturalidad el sexo, forma parte de nuestras vidas, todos (el que más y el que menos) los hacemos, los practicamos y disfrutamos con él. ¿Por qué no hablar con normalidad? Se trata de una cuestión íntima, sí, pero de la que se puede aprender mucho compartiendo conocimientos.

      Un saludo 😉

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