Diez consejos para evitar el gatillazo

La comunicación con la pareja es fundamental para solventar un gatillazo.

La comunicación con la pareja es fundamental para solventar un gatillazo.

Hablemos del tema tabú por excelencia entre los hombres: el temido gatillazo. ¿Ocurre? Sí, y más de lo que muchos se niegan a reconocer por sus negativas connotaciones varoniles. Seamos sinceros, si hay un tema que ridiculice más a un hombre no es otro que cuestionar su masculinidad, y ello lo saben sobradamente ellas. Mofarse de un chico porque no estuvo a la altura en una cita, no es habitual entre ellas, pero sí forma parte de sus conversaciones. Admitámoslo, entre hombres no se habla de sexo si no es para ensalzar alguna batallita. Todo lo contrario que ellas, más acostumbradas a comentar su actividad sexual y acudir a un especialista si es necesario. En este aspecto, nueve de cada diez hombres se muestran reacios a consultar problemas de sexo con conocidos, y lo que es más grave, con profesionales, llegado el caso.

Los gatillazos, por tanto, forman parte de esos temas que rara vez oirás hablar de quien lo ha padecido y más, si quien lo sufre es joven. Por norma general, estas engorrosas situaciones se sufren en la intimidad y con el temor de que salgan a la luz. El modelo sexual de macho insaciable que, tanto el cine como los medios difunden del hombre actual, invitan a ello. Una comparación odiosa que puede acarrear problemas mayores si no se trata con total naturalidad, y que empujan a muchos a tomar soluciones por su cuenta, como el consumo de fármacos como el Viagra, Cialis o Levitra, en el mejor de los casos; o imitaciones de los mismos en el peor de lo casos, y que se adquieren sin supervisión médica en Internet.

Padecer un episodio de este tipo no es nada raro. La estadística dice que uno de cada dos hombres padecerá a lo largo de su vida sexual algún problema de erección. Basta con llegar a una cita algo pasadito para que el gatillazo esté ahí. Alcohol, drogas y nervios, son los principales factores que influyen a la hora de “no dar la talla” con una chica. Pasar por él, no tiene porqué suponer un problema, pero no por ello, obviar los motivos por lo que se llegan a él. Si las razones están en la mente de uno, no estaría de más hablar con la pareja sin complejos, o en su defecto, con un especialista. Los condicionantes mentales son los más problemáticos, pero no por ello, superables. Es importante apartar los temores y la exigencias para que el próximo encuentro no sea un reto, en el que se esté más pendiente de cumplir que de disfrutar.

Llegados aquí, es importante aclarar que un gatillazo no es un tipo de disfunción eréctil, entendida ésta como la incapacidad repetida de lograr o mantener una erección lo suficientemente firme como para mantener una relación sexual. Evidentemente, padecer aisladamente un problema de erección, por la razón que sea, entra dentro de la normalidad y existen consejos prácticos para evitarlos:

  1. Dejar el porno: Son cada vez más los foros y sexólogos que establecen una vinculación directa entre el gatillazo y el consumo de porno. La mayoría de los jóvenes que han pasado por una situación de incapacidad para tener una erección con su pareja, no la tienen al masturbarse viendo porno. Al parecer, la causa no es tanto psicológica como fisiológica. Según explica Carlo Foresta, director del estudio ‘Too Much Internet Porn May Cause Impotence’, los usuarios de pornografía, tras muchos años de consumo, terminan por dormir la respuesta natural de su cerebro a la estimulación sexual.
  2. Reservarse para el momento: Masturbarse es sano y necesario, más si se hace imaginando momentos pasionales con la pareja deseada. Ahora bien, hay momentos para ello y otros que no. Hacerlo antes de un inminente encuentro sexual es un error que puede pasar la factura del gatillazo. Todos los hombre tienen un periodo refractario de su pene tras un orgasmo, en algunos basta con minutos para estar listos para repetir, y en otros puede ser cuestión de muchas horas. Cuanto más tiempo transcurra entre el acto sexual y el último orgasmo, mayor será el deseo y la probabilidad de disfrutar con más intensidad.
  3. Estimulación: Dedica un buen rato a los preliminares para aumentar la excitación. No solo te lo agradecerá tu pareja, sino que además, os divertireis mucho más. Recuerda que el sexo no es solo penetración, y que las manos y la boca juegan un papel muy importante en el coito. Por último, recuerda que hay posturas que no favorecen la erección como tumbarte boca arriba.
  4. Comunicación: Salvo que tengas un encuentro casual no previsto, si la ansiedad te puede porque ya has pasado por un momento delicado, es preferible comentarlo previamente con tu pareja que esperar a que lo descubra por sí misma. Por norma general, todas las mujeres son muy comprensivas con estos temas y desean tanto como tú que todo salga bien, por lo que tratarán de quitarle importancia y entregarse más si es necesario.
  5. Sin prisas: Ya sabes que no son buenas consejeras y en el amor, mucho menos. Tómate el tiempo que necesites y sobre todo, elige un lugar donde podáis estar relajados. Evita la calle, la casa del amigo, el coche o cualquier lugar donde haya personas o ruidos que puedan distraerte.
  6. Si bebes, ni lo intentes: El alcohol, tabaco y la ingesta de drogas son estimulantes que actúan en sentido contrario a la excitación sexual. En contra de lo que muchos creen, las drogas no mejora la estimulación sexual, sino que, por el contrario, provocan trastornos en la erección, y con ello, el temido gatillazo. Todas las drogas, sin excepción, tienen efectos directos sobre los sistemas vasculares implicados en la erección.
  7. Vida saludable: Dormir de 7 a 8 horas y realizar ejercicio no solo mejora la calidad de vida sino también la actividad sexual. Practicar una o dos veces por semana alguna actividad física disminuye considerablemente la probabilidad de padecer sobrepeso, y evitar con ello problemas de diabetes e hipertensión, enfermedades directamente vinculadas con la disfunción eréctil.
  8. Alimentación sana: Tener una dieta equilibrada y combinarla con la actividad física va a mejorar nuestra calidad sexual. Además de lo detallado en el punto anterior, hay alimentos que mejoran considerablemente la capacidad para lograr y mantener una erección. Frutas como la sandía o la granada actúan en el organismo como un potente vasodilatador facilitando así, el flujo de la sangre al pene, y con ello la erección.
  9. Mente equilibrada: Llevar tus problemas a la cama no va a facilitar que tengas un encuentro sexual satisfactorio. Si crees que el sexo te va a liberar por un momento de tus problemas, posiblemente estés creando uno mayor, que no es otro que la incapacidad de conseguir una erección. En la estimulación sexual, la mente juega un papel muy relevante para llegar a la plena excitación. De hecho, la ansiedad y la depresión están detrás del 80 por ciento de casos de disfunción eréctil que se diagnostican.
  10. Consulta a tu médico: Si todo lo dicho hasta ahora no funciona y ya has pasado por varios gatillazos, ni to lo pienses. Supera la vergüenza y consúltalo con tu médico de cabecera. No eres el único y con total seguridad sabrá encauzar tu problema. Ten en cuenta que si no pones remedio a tiempo el gatillazo puede convertirse en un problema de disfunción eréctil. No es el fin de nada, y su solución mejorará muchísimo tu vida sexual y tu autoestima. Merece la pena dejarse tratar por especialistas. El gatillazo y la disfunción eréctil no son enfermedades, son síntomas de una de ellas, bien en tu cuerpo, bien en tu cabeza. Y lo mejor de todo, hay solución.