La infidelidad no es una fantasía sexual

Numerosas aplicaciones para móviles permiten llevar una vida paralela con una amante. :: PG

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Cada vez que me encuentro un artículo en el que se saca a relucir la infidelidad como terapia sexual de liberación y superación, me acuerdo de esos gatitos tan majos que pululan por la redes sociales y que diariamente son aniquilados por cualquier insensata estupidez humana. A quien le guste los gatos me entenderá. El caso es que el tema, el de la infidelidad – el de los gatitos lo trataré otro día-, no es baladí y me impresiona la frivolidad con la que muy a menudo se recomienda a las parejas tener un escarceo amoroso para superar la monotonía de la relación y alcanzar nuevos niveles de satisfacción sexual.

Hoy en día, conseguir un amante secreto a través de la red, es más fácil que nunca. Numerosas son las páginas de citas que se dedican a garantizar la confidencialidad de las aventuras furtivas, y precisamente, son las primeras que se apuntan a incitar a ello para que puedas vivir tu sexualidad sin ataduras. Que haya gente y empresas que defienda esta opción, no me sorprende tanto como que nunca se planteen otras alternativas en la que se involucre a la otra parte, es decir, a la pareja, para vencer a la rutina sexual y alcanzar la tan sobrevalorada liberación. Al respecto me viene el dicho aquel que dice que la libertad de uno termina donde empieza la del otro, y en la vida sexual, pensar que uno puede ir de llanero solitario sin hacer daño, es toda una quimera, sobre todo, si se vive en pareja.

Vivir una vida sexual a espaldas de la pareja es la peor traición que se puede cometer y que tiene difícil solución porque socava el pilar básico de una relación: la confianza en la mutua exclusividad. Sin ella, las dudas, los celos, el miedo y la ira se adueñan de los sentimientos hasta arruinar la pareja. Nada vuelve a ser igual. Donde antes había respeto, ahora hay recelos. Una sonrisa demasiado complaciente, una mirada indiscreta, una charla animada o cualquier gesto que antes pasaba desapercibido, ahora se dramatiza. La lealtad entre ambos se pone en entredicho, no solo por el egoísmo y arrogancia que desprende la infidelidad, sino por el engaño y la mentira que es necesaria para llegar a ella. Una combinación fatídica que menosprecia la inteligencia del otro hasta el insulto, y pisotea su autoestima a costa del regocijo del otro. Sacar adelante una relación tras un episodio de infidelidad es más que complicado pero no imposible. Por ello, lo mejor, es no caer en las tentaciones y buscar conjuntamente alternativas para mantener siempre la chispa de la pasión en la pareja.

Si algo tenemos las parejas de hoy, es acceso inmediato a gran cantidad de recursos para introducir nuevas fantasías en nuestras relaciones. Basta con buscar en Internet para encontrar miles de propuestas sexuales para vivir en pareja, sin contar con la gran cantidad de libros y juguetes eróticos que permiten llevar nuestra sexualidad a una dimensión mucho más divertida y placentera. Todo es cuestión de confianza y comunicación para establecer unos retos y unos límites. No importa el grado de perversión y sumisión siempre y cuando exista consentimiento mutuo. Lo importante es acordar una lista de fantasías sexuales, consensuarlas y, cómo no, llevarlas a cabo. Sin duda alguna, dar rienda suelta a nuestros deseos más ocultos con nuestra pareja, será la mejor forma de recuperar la pasión y mejorar la complicidad sexual entre ambos.

Si no sabes por dónde empezar, aquí tienes un resumen de las fantasías que les ponen a ellas y a ellos. Ya sabéis, entre ambos, los límites los ponéis vosotros. Lo importante es contar siempre con el otro, con o sin compañía.

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