El sexo en la menopausia

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Como haya vivido cada mujer la sexualidad antes del climaterio influye a la hora buscar soluciones a las alteraciones que produce en la respuesta sexual: bajo deseo sexual, excitación menos intensa, menor nivel de lubricación, entre otros

Escrito por Rocío R. Gavira | Twitter: @RocioRGavira

Nos guste más o menos las etapas vitales aparecen en forma de relojes. La menopausia es una de esas fases clave en la vida de la mujer. Lleva consigo múltiples cambios físicos, psicológicos, sociales y también influye en el sexo. Aunque la propia palabra produce connotaciones negativas, “la menopausia no es el final de nada –y en contra de lo que se cree–, puede ser el comienzo de una nueva vivencia de la sexualidad”, afirma Magdalena Lechuga Villena, médico especialista en Ginecología y Obstetricia en la Clínica Sanabria de Granada.

La menopausia sucede, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre los 47 y 50 años de edad. Los cambios hormonales provocan la aparición de varios síntomas: oleadas de calor, sudoración nocturna, dolor articular, sequedad de la piel y vaginal, reducción de la función de soporte del suelo pélvico (incontinencia de orina), pérdida de la capacidad de lubricar adecuadamente y dispareunia (dolor al mantener relaciones sexuales), entre otros. Los cambios psicológicos están relacionados con depresión, ansiedad, irritabilidad, insomnio, dificultad en la concentración, falta de energía, sentimientos negativos frente a la pérdida de la capacidad reproductiva, incluso creerse menos femenina o menos deseada, lo que le produce un complejo de inferioridad sexual.

El climaterio también produce alteraciones en la respuesta sexual a las que las mujeres deben adaptarse si quieren mantener su calidad en el sexo. Según Lechuga Villena, “la menopausia cambia la vida y la forma de entender la sexualidad de la mujer. Supone un antes y un después en la vida sexual, pero no existe una jubilación sexual”. Por lo general, el climaterio hace que:

El deseo sexual disminuya por el descenso de los estrógenos y andrógenos responsables de la libido.

La excitación sea menos intensa. Cuando se produce una estimulación sexual, los genitales se llenan de sangre, la vagina aumenta la lubricación y se expande elevando el útero para dejar paso al pene. En la menopausia todo esto ocurre más lentamente. Se recomienda aumentar la cantidad de juegos y caricias previos a la penetración, tomarse su tiempo en la relación y disfrutar del resto del cuerpo para dejar que la zona genital se prepare.

El nivel de lubricación de la zona genital también baja, uno de los cambios físicos más evidentes y comunes. “Esta alteración repercute con gran intensidad en la manera, frecuencia y disfrute de las relaciones sexuales. En consulta hacemos especial hincapié en este asunto ya que existen muchos tratamientos que, aplicados con regularidad, pueden mejorar de manera espectacular la lubricación de las mujeres menopáusicas”, señala la doctora.

El dolor. Puede producirse dispareunia o vaginismo (espasmo involuntario y persistente del tercio externo de la musculatura vaginal que dificulta o imposibilita la penetración).
El orgasmo. Dificultad e incluso incapacidad para alcanzar el orgasmo. Esto se debe en parte a la falta de lubricación y en parte a la disminución del tono del suelo pélvico.

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La ginecóloga Magdalena Villena explica que las fases de la respuesta sexual, debido a estos cambios, se ven afectadas:

– “La fase de excitación es más lenta. En general, existe menor aumento del tono muscular, menor tumefacción del clítoris y mayor retardo en la lubricación y expansión de la vagina.

– En la fase de meseta, existe una mejor ingurgitación de la areola mamaria y una menor secreción de la glándula de Bartholino, además de una disminución y retardo en la expansión de la plataforma orgásmica.

– La fase del orgasmo dura menos, las contracciones son más escasas, 3-4, en comparación con 5-10 en la joven.

– Por último, la fase de resolución, se caracteriza por la aparición de urgencia urinaria y quemazón de la uretra y de una rápida involución de la vagina y de la plataforma orgásmica”.

Por muy oscura que parezca la situación para el sexo durante la menopausia, hay soluciones para afrontar esta nueva etapa. El hecho de como haya vivido el sexo cada mujer antes del climaterio influye. Es decir, la mujer que ha tenido unas relaciones sexuales placenteras, con una buena comunicación, “es más probable que busque soluciones a los cambios o posibles problemas que pueden aparecer –asegura Magdalena Lechuga– y continúe disfrutando de su relación, sin que aparezca alteración de los patrones de la sexualidad”. En cambio, si los problemas durante las relaciones sexuales han sido frecuentes y la sexualidad se ha vivido como un compromiso, “es probable que utilice la menopausia como una excusa, produciéndose una disminución e incluso una intolerancia hacia cualquier forma de actividad sexual”.

La vitalidad de las relaciones sexuales varía de unas personas a otras. Eso sí, los expertos hacen una aclaración: las mujeres que se enamoran en esta etapa de su vida no suelen tener problemas de deseo sexual. En cambio, las mujeres con estabilidad emocional tienen que reinventarse en la sexualidad porque quieren más estímulos sexuales y dedicación, reencontrar la seducción, dedicarle tiempo al sexo. Algo que beneficia a los dos miembros de la pareja. “No debemos pensar que la menopausia en sí misma sea un momento totalmente negativo para disfrutar del sexo –continúa Lechuga Villena–. Las mujeres y sus parejas que no toleran los métodos anticonceptivos se sienten liberadas del miedo al embarazo y pueden tener mayor frecuencia y variación en las relaciones sexuales. Puede llegar a ser una época tanto de madurez y estabilidad como de despertar sexual”.

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Recomendaciones para disfrutar del sexo

La ginecóloga de la Clínica Sanabria considera que la clave reside en:

– Ofrecer información completa, cercana y atrayente, usando los métodos más apropiados para la mujer, según sus capacidades.

– Enseñar a comunicarse y relacionarse de forma asertiva, positiva, para poder expresar pensamientos, expectativas, necesidades y temores respecto a esta etapa y perder el miedo a hablar de sexualidad.

– Desmitificar la importancia de las relaciones con penetración y dar más importancia al aumento de tiempo dedicado a los juegos sexuales, no enfocado como un medio, sino como un fin en sí mismo.

– Enseñar a la mujer los ejercicios de Kegel para el fortalecimiento de la musculatura del suelo pélvico.

– Enseñar la importancia del masaje perineal para prevenir y tratar el vaginismo y su correcta técnica de aplicación sobre el periné.

– Ayudar a la mujer a poner en marcha cambios, o reforzar los ya existentes.

– Reflexionar con la mujer y su pareja la importancia de cultivar el erotismo, la afectividad y combatir la monotonía.

– Enfocar la belleza desde el potencial de un cuerpo capaz de transmitir y recibir placer, relacionarse y disfrutar de todo lo que le rodea, independientemente de su tamaño y medidas. Ayudarla a expresar sus preocupaciones sobre su imagen corporal.

– Informar sobre el uso de lubricantes vaginales, estos deben ser hidrosolubles, para aliviar la sequedad vaginal.

– Informar sobre los métodos anticonceptivos adecuados a la etapa premenopáusica.

– Valorar la posibilidad de realizar Terapia Hormonal Sustitutiva (THS) en los casos muy sintomáticos.

– Insistir en la necesidad de la realización de revisiones ginecológicas y control mamario periódico, es algo fundamental. Es bueno acudir al especialista para plantear las inquietudes y dudas y realizar las revisiones ginecológicas pertinentes y adecuadas.

1 comentario en El sexo en la menopausia

  1. Jaques Phoenix Dorrea
    15 marzo, 2015 at 11:58 pm (3 años hace)

    Con un buen rabo veinteañero………¡todo solucionado!

    Responder

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