Relato erótico (XII): Cuando formar una familia cambia tu vida sexual

Escena de la película 'Sex Tape'.

Escena de la película ‘Sex Tape’.

Aunque Dani disfruta con su mujer en la cama igual que cuando se conocieron, confiesa que criar a tres hijas complica que hagan el amor con la misma frecuencia que antes

Escrito por Rocío R. Gavira | Twitter: @RocioRGavira

La historia de Dani me recuerda a la película ‘Sex Tape’ protagonizada por Cameron Diaz y Jason Segel. Trata de una pareja que lleva 10 años juntos y se dan cuenta de que su vida sexual no se parece a la que tenían cuando novios, tan pasional que hacían el amor en todas partes y a cualquier hora. Pero llegaron los hijos y el número de relaciones sexuales descendió a pesar de que se prometieron que eso nunca ocurriría. Quieren remediarlo y un día deciden poner en práctica todas las posiciones de un manual de sexo y grabarse en vídeo con un iPad, cinta que cae en demasiadas manos por la ‘nube’… El relato de Dani se asemeja solo –y afortunadamente– en la primera parte, en acabar con esa escasa vida sexual.

Dani tiene 43 años y perdió la virginidad a los 15 con una amiga del barrio. “Fue muy bueno, lo hicimos en las escaleras del edificio donde vivía a altas horas de la noche”. Afirma que no es precisamente delicado para las posiciones y le gusta hacerlo en cualquier lugar: arriba, abajo, sobre una mesa, en la encimera de la cocina, en el coche. “Me pone mucho empezar acariciando su cuerpo –el de su esposa–, besar los pezones, ir bajando hasta llegar a su sexo y hacer que termine mientras juega con mi pene”.

Dani lleva ya 15 años con su mujer. Asegura que disfruta tanto o más con ella en la cama que cuando se conocieron, pero tienen tres hijas y “echar un polvo es más complicado”. “La vida familiar cambia mucho lo sexual, tienes que buscar los momentos, como darnos una ducha juntos”, cuenta Dani. Él dice tener las mismas ganas de hacerlo que antes, pero su mujer está con aquello de “estoy cansada”. Este pasado verano, durante las vacaciones, confiesa que tenía unas ganas tremendas de hacerle el amor a su mujer a todas horas. Y hubo una noche espectacular. “Tras caer las niñas rendidas después de un día de playa, una vez que nos quedamos solos en nuestra habitación, empecé a tocar a mi mujer suavemente por todo su cuerpo. Su pelo todavía estaba mojado, acababa de salir de la ducha. Las gotas de agua del pelo le caían sobre su pecho, tapado tan solo con un top de tirantes que le marcaban los pezones. ¡Me vuelven loco! Le saqué el tanga y bajé directamente a lamerle la vagina tratando de meter mi lengua dentro de la cavidad jugosa. Eso me la puso tan dura que la coloqué boca abajo y agarrándole de los pechos le di una sacudida que estalló de placer. Ella estaba disfrutando, como nunca antes la había visto, tan salvaje que se dio la vuelta y se sitúo encima mía, dominando la situación. Buscó la posición perfecta para rozar su clítoris durante el coito. Sus caderas se movían lento, luego rápido, de nuevo lento. Jugó conmigo como quiso,… hasta que nos corrimos los dos”.

Con la tontería de darse masajes cada noche, tuvieron unas vacaciones sexuales como hacía tiempo. “El masaje nos llevaba a los besos, subía la temperatura. Nos lamíamos nuestros sexos y todo acababa en un polvazo”, relata Dani. Tuvieron veintitantos días de pasión desenfrenada, pero aquella noche en que las tornas cambiaron, marcó la diferencia para Dani. “Generalmente soy yo quien lleva las riendas y vamos buscando diferentes posturas. Lo que más me gusta es una mamada y luego hacerle el amor o lamerle la vagina y hacerle llegar al orgasmo. Pero aquel polvo de verano fue muy bueno. Mientras ella estaba encima mía yo le chupaba los pezones, se endurecían y eso me pone como una moto. Me encantó terminar dentro de ella y sobre todo que ese impulso de terminar le hiciera llegar al orgasmo”.

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Punto G ha recopilado ya 12 historias diferentes, 12 experiencias sexuales que a sus protagonistas les ha marcado la vida (sexual). Anímate a compartir la tuya, la que más haya significado para ti, ya sea para bien o para mal. A muchos les ha servido para quitarse la necesidad de contarlo a alguien y otros han obtenido los consejos que esperaban de los lectores.

Recuerda, solo tienes que escribir a: rociogavira@gmail.com. En el asunto pon “Relato erótico”. Y tranquilo por tu privacidad, se publicará bajo otro nombre. Pincha aquí para ver la sección de relatos.

1 comentario en Relato erótico (XII): Cuando formar una familia cambia tu vida sexual

  1. Tienda Erótica
    28 abril, 2015 at 3:44 pm (3 años hace)

    Excelente relato, así se debe hacer buscar el momento, no es el tiempo, es la calidad del tiempo.

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