«Arrastramos una pésima educación sexual»

Marian Benito.

Marian Benito es la autora de ‘Cómo triunfar en la cama’.

La periodista y coach personal Marian Benito trata en su libro, ‘Cómo triunfar en la cama’, todas las claves para alcanzar los máximos niveles de placer en el sexo. ¿Te atreves?

Escrito por Rocío R. Gavira | Twitter: @RocioRGavira

Dicen que el mayor órgano sexual es el cerebro y Marian Benito lo deja claro en su nuevo libro ‘Cómo triunfar en la cama’. La periodista, coach personal y encargada de la sección ‘Sexo lógico’ en Yo Dona y Quo ha creado un perfecto manual, paso a paso, sobre sexo en el que la seducción es la base para alcanzar los máximos niveles de placer.

El sexo ha pasado de ser un tema tabú a estar de moda y esta sociedad parece que no puede vivir sin él. ¿Consideras que el sexo está sobrevalorado?

—El sexo está en nuestra esencia humana. Su práctica es divertida, terapéutica, rejuvenecedora… ¡Nunca puede considerarse sobrevalorado! El problema radica en todas las creencias, mitos o tópicos que emergen en torno a él. Por ejemplo, el coitocentismo, la idea de que el sexo empieza y acaba en el coito. Ocurre que arrastramos una pésima educación sexual y ocurre también que tomamos referentes erróneos, como la pornografía o muchas de las escenas eróticas del cine. Nos transmiten una percepción de la sexualidad soez, sexista, pocas veces sensual y muy ligada a la exuberancia física y orgásmica. La sexualidad es mucho más que ese desenfreno transitorio en el que la entrepierna acapara el protagonismo.

En tu libro abordas el tema con mimo y elegancia. Hablar de sexo no tiene por qué ser obsceno, ¿no?

—Para entender cómo funciona nuestra sexualidad hay que empezar por el cerebro, con sus vaivenes hormonales, áreas de placer y el gozo de los sentidos. Aquí lo soez no tiene lugar porque lo que se impone es la seducción como un arte, el encanto sutil de quien te conquista mucho antes de llevarte a la cama. La obscenidad, sin embargo, nace de la ignorancia, de entender el sexo como pura descarga fisiológica o de la intolerancia hacia las diferentes formas que tiene el ser humano de expresar su sexualidad.

Das muchos consejos en este manual. Comienzas por lo básico, las miradas, los besos, y pasas por la lencería, el olfato, la voz… ¡incluso la comida! Todo un camino por recorrer hasta llegar al clímax. Pero, ¿cuál es la clave para triunfar en la cama?

—La base del triunfo en la cama es la atracción o el deseo pasional, pero si no ponemos interés en ser buenos amantes, el sexo se puede agotar en una sola noche. Ser buen amante exige un esfuerzo elevado, adivinar qué enciende a la otra persona, saber estar y disfrutar por encima de cualquier imperfección, propia o ajena. Es importante también entender los signos de agrado o desagrado de nuestra pareja y esto requiere una dosis de humildad que no todos tenemos.

¿Cuán de importante es la atracción física para acostarse con alguien?

—Aunque suena implacable, la atracción física sirve para dar ese primer paso adelante que nos aproxima a una persona que nos gusta. El peso evolutivo es aún muy fuerte y explica que ciertos cánones de belleza enloquezcan a personas de uno u otro sexo. Sin embargo, hasta el físico menos agraciado puede hacer que se encienda la chispa de inmediato. El secreto está en una mirada, un modo de caminar o de hablar, un rostro atractivo a pesar de que no se amolde a la belleza convencional, un gesto elegante. Pero sí, la atracción física es decisiva para que nazca el deseo. El reto está luego en seducir y enamorar por encima de nuestro físico y ahí entran en juego otras capacidades: humor, encanto personal, vitalidad, habilidad social, misterio… Entonces, ¿el feo liga? Sí, pero, al menos en principio, se le exige bastante más que al guapo.

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Dices que “el hombre teme por su virilidad y la mujer lucha por marcar su territorio”. ¿Cuál sería el punto de equilibrio en ese tira y afloja?

—Al menos sexualmente hablando, el hombre se está liberando de esa terrible losa que le hacía responsable de todo el proceso sexual, desde la conquista hasta la satisfacción femenina en la cama. El rol de macho alfa ha perdido interés. Hombre y mujer, da igual, quieren ser tratados ahora con afecto y gozar sintiéndose seguros. La pareja que mejor vibra es la que armoniza sus gustos sexuales y crea un código de seducción y placer activo y abierto que les hace mantener vivo el deseo.

También hablas de la sincronización del orgasmo, algo que a más de uno le trae de cabeza por no conseguirlo. ¿Llegar juntos al clímax es lo habitual o lo inusual?

—El orgasmo sincronizado es una milonga peliculera, igual que otras muchas ideas sexuales. Se puede conseguir si el hombre tiene un buen control eyaculatorio, pero no debe tomarse, ni mucho menos, como un triunfo o un indicativo de satisfacción sexual. El mejor amante no es el que se impone retos de resistencia copulatoria, sino el que consigue satisfacer eróticamente a su pareja y logra para él sus niveles más altos de placer. Antes, después o al mismo tiempo. Lo más penoso es que la mujer finge en muchas ocasiones para hacer creer esta sincronización. ¿Qué necesidad hay? No obstante, si la pareja se empeña en ello, ‘Cómo triunfar en la cama’ ofrece un breve manual de entrenamiento. El secreto está en una extraordinaria comunicación sexual.

Las lenguas “expertas” aseguran que el orgasmo es el no va más del acto sexual. O eso dicen. Parece que sin él no ha habido sexo. ¿Lo importante es el orgasmo o el camino hasta llegar a él?

—La filosofía oriental ha seducido a Occidente con su milenaria práctica del sexo tántrico precisamente por la promesa de un estado orgásmico casi interminable y, desde luego, envidiable. Quedémonos con el reto de disfrutar del recorrido hasta el orgasmo, de una buena degustación de besos, masajes, caricias y rituales que nos llevarán a la apoteosis del placer. La intensidad de un orgasmo la va a marcar esta ceremonia. ¡Ojo! Hay encuentros sexuales muy esperados que resuelven una tensión sexual que se ha fraguado en el tiempo y, en este caso, la idea es muy simple. No hay necesidad de ceremonias ni de complejas técnicas para expandir nuestra conciencia. Ni siquiera de preliminares.

Según se avanza en las páginas, además de subir algo el tono, se comprueba en su lectura que está más enfocado hacia las parejas. Somos pura física y química. Las hormonas nos dominan en esos primeros momentos hasta los 3 años de relación. ¿Existe el sexo sin amor?

—Decía Schopenhauer que el amor tiene su raíz en el instinto sexual. El sexo adereza y endereza una relación amorosa. No hay placer mayor que prosperar y disfrutar sexualmente con la persona que amas. Lamentablemente, solo el amor no garantiza una vida sexualidad satisfactoria. Y viceversa, una relación difícilmente se sostiene en el tiempo si no existe más que disfrute sexual. En el medio de un amor sin buen sexo y un sexo sin amor, tenemos una modalidad cada vez más frecuente: relaciones sexuales sin amor romántico, pero con afectos, complicidad, ganas de innovar, respeto mutuo y al menos cierta admiración mutua. Son la consecuencia de estos nuevos tiempos en los que las tecnologías y las redes sociales nos impulsan a conocer gente nueva, a mantener (y avivar) nuestro yo sexual y a ampliar nuestro círculo de amistades.

Desde luego, el sexo reducido al simple acto de copular debería quedarse en la vida animal. Nos deja un enorme vacío y, convertido en hábito, genera muchas frustraciones sexuales y emocionales.

En tu libro pasamos del coitocentrismo, esa obsesión por la penetración al hacer el amor, al neurosexo. Es decir, lograr un orgasmo solo con la mente, ¡ni un solo roce! Creo que habrá más de un incrédulo en la sala.

—El neurosexo es un privilegio reservado a unas pocas personas con habilidades extraordinarias de concentración. Es el exponente máximo de cómo el cerebro domina nuestra sexualidad. Requiere un adecuado entrenamiento en técnicas de concentración y de respiración, pero el resultado es increíblemente placentero. En el caso de los hombres, siento decirlo, es aún más complicado. Y como bien dices, sí, hay más de un incrédulo. Es un capítulo que ha despertado mucha curiosidad en los lectores. Si su escepticismo significa el primer paso para ponerse a prueba, magnífico. El neurosexo es un estupendo ejercicio para nuestro cerebro.

La experiencia en la cama, ¿la da la cantidad o la calidad?

—El gran experto es el amante que presta interés a su vida erótica. El que invierte su tiempo en crear una buena atmósfera y en conocer su particular mapa erógeno para luego explorar el de su pareja. Con tacto y sensualidad. Los libros pueden ofrecer indicaciones muy valiosas, pero finalmente es uno mismo quien sabe realmente qué le enciende y qué puede encender a su pareja.

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P. D. Queridos lectores, servidora se marcha de vacaciones. ¡Nos vemos en octubre! 🙂

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Anímate a compartir tu experiencia sexual, la que más te haya marcado en tu vida. Solo tienes que escribir a: rociogavira@gmail.com. En el asunto pon “Relato erótico”. Y tranquilo por tu privacidad, se publicará bajo otro nombre. Pincha aquí para ver la sección de relatos. ;)

2 Comentarios en «Arrastramos una pésima educación sexual»

  1. javier
    31 Agosto, 2016 at 10:54 am (7 meses hace)

    Si, entretenido articulo. Pero el problama de las parejas es la dejadez, la inapetencia, lo que hace que la vida sexual sea “por cuadrante” dejando a un lado miradas, olores, sensaciones. Triste, pero real.

    Responder
  2. Carla Mila
    11 Septiembre, 2016 at 5:36 pm (7 meses hace)

    Leí tu libro este verano.
    Enhorabuena!. Me encantó y la entrevista también, claro.
    ¿Para cuando el próximo?
    De momento te seguiré por tu web.
    Gracias por compartir.
    Carla Mila

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