Archivo de ‘Relatos’ Categoría

Relato erótico IV: “Si hay algo que me hace disfrutar del sexo es la excitación de una mujer”

mujer-masturbacion-uno

Matías es un hombre de 32 años, casado, al que le encanta tener nuevas experiencias en el sexo. Perdió la virginidad a los 17 años y desde siempre le ha gustado disfrutar del sexo de todas las maneras: improvisando, experimentando, jugando, dejando volar su imaginación y sumergiéndose en su mundo de excitación personal y compartida. Hace unos años comenzó a mantener conversaciones subidas de tono con otras mujeres, algo que según él mismo, le ha servido para saber los gusto de ellas en la cama. Esta es su historia:
(más…)

Relato erótico III: “El deseo sexual por su madurez y experiencia me arrastraron a él”

monica-and-richard

Mónica y Richard es una escena de la serie ‘Friends’.

Julia es una joven de 33 años, con una vida sexual activa y satisfactoria. Nunca pensó que pudiera sentirse atraída por un hombre 20 años mayor que ella y mucho menos llegar a tener relaciones sexuales. Pero el fuerte deseo, el morbo de lo prohibido, fueron más fuertes que cualquier obstáculo. Aquí nos cuenta Julia su historia:

Nunca había necesitado más, estaba satisfecha con mi matrimonio y un hijo de tres años. Era feliz. Pero entonces llegó Pedro, un hombre atractivo, maduro, de 51 años. Jamás pensé que pudiera sentirme atraída por alguien de su edad. Trabajábamos en la misma oficina, y no sé como una mañana de primavera me encontré con su cabeza entre mis piernas suplicando que no parase y deseando que no terminase jamás.

Todo empezó poco a poco. Como con cualquier compañero hablábamos del día a día. Pero una mañana comencé a mirarlo diferente. “Este hombre está muy bueno, ¡pero dónde vas, que tienes 33 años!”, me decía a mi misma. ¿Cómo se iba a fijar en alguien como yo?

Los días pasaban y cada vez le deseaba más. Observaba cómo se quitaba las gafas y mordía su patilla. Me volvía loca pensando que fuesen mis labios los que mordiera, me perdía observándolo e imaginándome entre sus brazos. Y el atractivo de su madurez me enloquecía, deseaba encontrármelo por los pasillos y que me rozase, necesitaba sentirle.

Una noche apareció en mis sueños, un sueño húmedo. A la mañana siguiente, tras pensármelo mucho, le escribí un email con todo el descaro del mundo, contándole con pelos y señales el sueño, cómo nos tocábamos, nos besábamos, el pedazo de polvo que echamos. Le di a enviar y me di cuenta del grave error que acababa de cometer… “Eres tonta Julia, eres tonta. Está casado, con hijos, por qué se va a fijar en ti…” Su respuesta llegó. Fue demoledora. Agradecía el halago, pero estaba casado.

Durante un tiempo nos evitamos, hasta que una mañana recibí un email de Pedro muy, pero que muy subido de tono, con todas las cosas que deseaba hacerme en la cama. Me dijo que no podía dejar de pensar en mí, que me deseaba y quería verme. Todo aquello era una locura, pero la tensión sexual era enorme. Jamás me había pasado nada similar. De repente me vi llamando a su puerta, deseosa y a la vez temblorosa, por lo prohibido de toda esa situación. Deseaba que me besare, que me cogiese con fuerza… Abrió la puerta y nada más cerrarla me puso contra ella. Agarró mis manos y me besó con fuerza, con pasión y mucho deseo. Yo notaba la excitación de su sexo y la humedad del mío, hacía muchísimo tiempo que no estaba tan, tan excitada. Me subió a sus caderas, agarrándome fuerte del culo y sin parar de besarme me tiró al sofá. Me quitó los pantalones y hundió su lengua en mi sexo, sin parar de moverla me dio el mayor de los orgasmos de toda mi vida. Aún estaba temblando del orgasmo que acaba de darme cuando se incorporó y ya lo tenía dentro de mí, moviéndose con fuerza y firmeza. Podía sentir su deseo ardiente en cada movimiento, mis gemidos se mezclaban con los suyos, con mis gritos de placer y con los besos que los ahogaban.

Tras ese encuentro, casa uno siguió con sus vidas. Hace tiempo que no trabajamos en la misma oficina. Yo sigo con mi marido, al que quiero mucho y del que estoy enamorada. Esa mañana de pasión con Pedro solo fue deseo, atracción y sexo con una persona 20 años mayor, que creí que serían un obstáculo y no lo fueron. Su madurez y experiencia me llevaron a él. Su madurez y mi juventud fueron claves para disfrutar como nunca haciendo el amor.

_________________________________

 

Seguimos recibiendo Relatos Eróticos de vosotros, nuestros lectores. ¿Alguien más se anima? Para los que sí quieran describir su experiencia sexual solo tenéis que escribir a: rociogavira@gmail.com. En el asunto pon “Relato erótico”. Y tranquilos por vuestra privacidad, se publicará bajo seudónimo u otro nombre. Pincha aquí la sección de relatos.

 

Este es mi Twitter: @RocioRGavira

 

Relato erótico II: “Me gusta jugar, usar mi boca y hacerlo a diario”

sexo-coche

 

Lía es una mujer de 32 años, con pareja desde hace unos cuantos. En las relaciones sexuales le gusta el juego, usar la boca, llevar la iniciativa, probar posturas y los juguetes eróticos. Pero nada de esto le gusta a su pareja, con todo se alarma: “Me hizo pensar que estaba enferma, tener pudor, como si las mujeres no tuviéramos permitido jugar. Si te gusta mucho el sexo eres ninfómana, y yo no estoy enferma. Me parece que tener sexo es de lo más sano y te hace feliz”, cuenta Lía. Su pareja es muy pasiva en la cama, no sale de la postura del misionero, y como mucho lo hacen una vez a la semana: “Hasta he llorado porque yo quería tener sexo y mi pareja no”.  (más…)

Relato erótico I: La mujer desnuda y el lazo rojo

Dibujo de Antonio Carmona,  'Errata'.

Dibujo de Antonio Carmona, ‘Errata’.

Candela y sus dos amigas salieron a comer el sábado por Granada, concretamente al Serrallo Plaza. Las risas, los cotilleos y las confesiones se sucedían con los vinitos que acompañaron a las tapas. Y ya sabemos lo peligroso que puede llegar a ser tanta mujer junta. Una contaba su última experiencia sexual, que fue la noche del viernes: “El tío estaba buenísimo, un morenazo impresionante con su acento argentino que te dejaba embobada. Pero tía, qué desilusión en la cama, con la fama que tienen los argentinos de pasionales y el mío no aguantó ni dos asaltos, en cuanto él se quedó satisfecho, fin”.

Tras el tapeo, aprovecharon que estaban en el centro comercial para ir de tiendas. A Candela le hacía falta pasta de dientes y crema protectora para la cara, así que entraron a una perfumería. Los productos que necesitaba estaban al lado de la caja, cerca de los perfumes en oferta. Y cerca también de una sorpresa: una variada gama de juguetes sexuales.

– Chicas, ¡venid, venid! Mirad lo que he encontrado.

– “¡Sextoys que te harán vibrar”!

– “Nunca olvidarás tu primer toyfriend”.

– Joder, lo que ha hecho las ’50 sombras de Grey’, que te ponen todo esto al lado de las cremas antiarrugas.

Al principio se quedaron asombradas, nunca antes habían visto juguetes sexuales en una perfumería. Y aunque les daba un poco de corte, la curiosidad les empujó a observar los juguetes uno a uno: consoladores con orejas de conejito; la ‘pala azotitos’, por si “has sido mala, muuuuuuy mala”, reza en la pegatina del utensilio. Un patito vibrador con el que jugar en la bañera; una flor bondage para “desatar a la bestia”; y un simple y gran lazo rojo, entre otros muchos.

Mientras tanto el guardia de seguridad se olvidó de su función, vigilar la perfumería. El hombre que se escondía debajo del uniforme no paraba de mirarlas de arriba abajo, con intensidad, con cara de estar imaginándose lo que haría cada una de ellas con los juguetes eróticos. “Vámonos ya, que me está dando repelús este tío”. Todas se llevaron algunos de los productos ‘sextoy’. Y no cogieron más porque había alguna que otra familia con sus niños correteando por la tienda.

Candela se encaprichó del lazo rojo precisamente por su simpleza. Esa misma noche quedó con su ligue-novio desde hace dos años, se lo toman con calma. Un poco antes de que llegara su chico, Luis, dejó de preparar la cena. Había cambiado de opinión. Se metió en la habitación, se puso delante del espejo y bailó con la música que tarareaba ella misma. Comenzó a desnudarse moviendo su cuerpo: desabrochó los botones de su camisa hasta que cayó en el suelo. Se quitó la falda. Los tirantes del sujetador de encaje negro de deslizaron por su dorada piel, al igual que las braguitas. Toda la ropa quedó dispersa por la habitación. Apagó las luces, encendió unas velas que iluminaban su piel y su larga melena castaña. Sacó el lazo rojo de la caja, y se lo ató al cuello quedando uno de los extremos más largos rozando su cuerpo.

Candela se colocó desnuda, con su lazo rojo, tumbada de costado en el sofá del salón. Luis llamó a la puerta. “Pasa”, dijo Candela que había dejado encajada la puerta para que entrara él mismo. Luis se quedó boquiabierto al verla desnuda y solo con el lazo rojo sobre: “¡¿Y esto?! ¡Me encanta!”. Los dos soltaron una risilla nerviosa, y corriendo se fue Luis detrás de Candela hacia la habitación. La pilló por el extremo suelto del lazo rojo hasta alcanzar su cuello, que beso y mordió por encima de la cinta. Las manos de ambos acariciaban y agarraban con pasión el cuerpo del otro. Probaron varias posturas para jugar con el lazo, como el sometido o la flor de loto. Los dos gimieron de placer como nunca.

Luis no le quitó a Candela el lazo rojo hasta por la mañana, cuando le llevó el desayuno a la cama, algo que no había hecho antes: “Me gustó mucho la sorpresa de anoche”, le dijo a Candela que ni se acordaba de que seguía teniendo el lazo rojo puesto por todo lo que disfrutó: “Nunca sentí tantísimo placer”.

 

_______________

¿Quieres contarnos tu experiencia? Esta historia que inaugura nuestro apartado de relatos, me la contó una de las seguidoras del blog vía email. Si te apetece contar alguna experiencia sexual, solo tienes que escribir a: rociogavira@gmail.com. En el asunto pon “Relato erótico”. Y tranquilo por tu privacidad, se publicará bajo seudónimo u otro nombre.

_______________

Por cierto, gracias a Antonio Carmona, ©Errata, por su ilustración para el relato. A partir de hoy contaremos con sus diseños para los artículos de sexología. Espero que os guste 😉

 

Sígueme en Twitter: @RocioRGavira

 

 

 

1 3 4 5