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‘Yes, we fuck!’, a pesar de las limitaciones

Logo del documental 'Yes, we fuck!'.

Logo del documental ‘Yes, we fuck!’.

Este documental busca mover las conciencias sobre la sexualidad en las personas con diversidad funcional, un tema tabú todavía en España

Escrito por Rocío R. Gavira | Twitter: @RocioRGavira

Esta semana, navegando por Internet, me topé con un proyecto la mar de interesante, necesario para abrir la mente de más de uno en nuestro país. Hablo del documental titulado ‘Yes, we fuck!‘ (Sí, follamos) que trata sobre la sexualidad en las personas con diversidad funcional, es decir, personas con algún tipo de discapacidad, tema que ya hemos tratado en un par de ocasiones en Punto G (*). Unir en una misma frase las palabras discapacitado y sexo todavía supone un tema tabú en nuestro país, con el que muchos se llevan las manos a la cabeza. Quizá por cultura o por educación, la mayoría de la gente tiende a tratar a las personas con discapacidad, ya sea física o intelectual, como si fueran niños, como si no pudieran valerse por sí mismos. Habrá casos que sean así, pero por fortuna no a todos su discapacidad le supone un impedimento para vivir la vida. Al considerarlos vulnerables, en consecuencia, la sociedad los clasifica como personas asexuales. ¿Acaso no son capaces de amar? ¿De tener necesidades sexuales? Piénsalo. (más…)

Sexualidad y diversidad funcional

sex-discapacidad

En varios países europeos existe la figura del asistente sexual para ayudar a las personas con discapacidad a satisfacer sus deseos sexuales, un debate social aún emergente y tabú en España

ROCÍO S. GAVIRA

Por una extraña razón, a las personas con algún tipo de discapacidad, ya sea física, intelectual, psíquica o sensorial, se les considera en la sociedad española asexuales, ¿por qué? ¿Acaso el hecho de tener diversidad funcional (*) les suprime sus necesidades sexuales? Como cualquier otra persona sienten, aman y también tienen deseos sexuales.

En otros países europeos, como Alemania, Suiza, Holanda o Dinamarca, existe la asistencia sexual desde hace más de 20 años. Es una realidad muy asumida y considerada como un servicio más a beneficio de la salud integral, cubriendo los costes o financiando asociaciones para ello.

En España, la única asistencia que se conoce, y desde hace poco, es la asistencia personal. Maribel Campos, a parte de tener una gran discapacidad, es Doctora, Experta Universitaria y grado de Magister en discapacidad por la Universidad de Salamanca. Además, ha realizado estudios e impartido charlas sobre relaciones afectivas, sexuales y capacidad de tener hijos en personas con discapacidad, por lo que conoce el tema de primera mano. El asistente personal le ayuda a bañarle, vestirle, levantarle, acostarle, preparar la comida, la ropa de su hijo… cualquier cosa del día a día que no puede realizar por su diversidad funcional. Maribel considera que la figura del asistente sexual es importante puesto que “en ocasiones el asistente personal no está preparado o no quiere realizar ese tipo de apoyo, o incluso la persona con diversidad funcional prefiere que sea otro asistente quien realice esa función”. Tareas que tiene que ver con las relaciones sexuales, como cambios posturales, colocación de preservativos, etc.

Quizá este tráiler de la película ‘Las sesiones’, basada en la historia real de un hombre paralítico, os ayude a comprender un poco más este planteamiento:

Rafael Reoyo, coordinador del grupo ‘Sex Asistent’ en Cataluña, es uno de los pioneros en introducir el concepto del asistente sexual en nuestro país. Aclara que la asistencia sexual es una opción de la persona o la familia, ya que muchos discapacitados buscan ese apoyo o ayuda en familiares o amigos. Imaginen las consecuencias que puede tener para ambas partes que alguien muy cercano practique una masturbación para aliviar a la persona con graves dificultades físicas o mentales.

¿Qué es la asistencia sexual?

Por asistencia sexual entendemos propiamente la asistencia para personas con diversidad funcional (siguiendo la filosofía de vida independiente), o acompañamiento sexual, a personas con diversidad funcional o parejas en las que al menos una persona tiene diversidad funcional.

La asistencia sexual es una propuesta remunerada, previamente concertada, que aborda el ámbito de las necesidades sensuales, eróticas y/o sensuales de las personas con diversidad funcional.

¿El asistente sexual recibe algún tipo de formación? 

El asistente sexual debe de ser una persona que cumpla unos requisitos y un perfil previamente seleccionado, realizar una formación para serlo y requiere de un conocimiento detallado de las necesidades de la persona con diversidad funcional a la que va a asistir. Además, debe de tener conocimientos de anatomía, sexualidad, diversidad funcional y empatizar con estas personas y con la situación.

¿En ‘Sex Asistent’ contáis con este servicio?

Nuestro caso en particular no hemos ofrecido todavía ningún servicio de este tipo, puesto que creemos que previamente se debe producir un debate social sobre este tema. Puede que en alguna parte se haya realizado algo parecido, pero si ha sido así, ha sido de forma anecdótica. Nosotros queremos establecer un servicio permanente para que las personas con diversidad funcional que quieran puedan hacer valer sus derechos.

En este sentido, es posible que en España se haya realizado algo parecido, pero no era propiamente asistencia sexual tal y como nosotros lo entendemos, así que nos podríamos considerar los pioneros en introducir esta figura en España como ya existe en otros países. De hecho, nos constan en España algunas experiencias en el ámbito de la prostitución, para aquellas personas con diversidad funcional que se lo hayan podido permitir, tanto en el sentido económico como en el de accesibilidad.

¿Es la única alternativa que tienen estas personas? 

Estamos hablando de una opción, por lo que ni es la única ni significa que la usen aquellos que no quieran. Pero sí que es una opción propia, libre y válida para aquellas personas con diversidad funcional que quieran hacer valer sus derechos sexuales, quieran además vivenciarlos y que no logren de otra manera satisfacer sus intereses y deseos sexuales.

Por lo tanto, es una opción basada en la autodeterminación de las personas con diversidad funcional; ayuda a propiciar una sociedad inclusiva; ayuda a que se reconozca la identidad sexual de las personas con diversidad funcional desde la libre expresión de la diversidad; mejora la vida sexual y emocional tanto de las personas con diversidad funcional como de sus parejas; y es una opción que no habla de ‘sexualidad especial’, regulando los deseos o autorizando-prohibiendo derechos inherentes a toda persona, como es el libre ejercicio de la sexualidad.

 

Y vosotros, ¿estáis de acuerdo en que las personas con diversidad funcional o discapacidad física, intelectual, psíquica, sensorial reciban asistencia sexual?

 

*Nota: Diversidad funcional es el término que el Foro de Vida Independiente defiende frente a discapacidad.