Usar vibradores no es un pecado

En pleno siglo XXI los vibradores siguen siendo un tema tabú y “nadie nunca los ha usado ni tiene uno en el cajón”, aseguran ellas. Al menos se ha avanzado en que se habla de las relaciones sexuales –sus placeres y sus problemas– con mayor naturalidad, sobre todo entre las mujeres. Pero todavía algunas, y algunos, ven el uso de los juguetes sexuales, en este caso los vibradores, como un pecado o algo que se debe guardar como el secreto más oculto, cuando en realidad el uso de estos aparatos es de lo más normal.

Existen diferentes tipos de vibradores dependiendo también del placer que busques, si eres de punto G o clitorial, con bolitas para estimular las terminaciones nerviosas de la vagina también. Los hay grandes, pequeños, de diferentes formas, texturas, colores e incluso sabores. Muchos expertos los recomiendan para que las mujeres aprendan a conocer su cuerpo y sus gustos sexuales. Es más, el uso de los vibradores “mejora las relaciones sexuales”, afirma Alicia Molina, fisioterapeuta especializada en el suelo pélvico. “Hay mujeres que tienen mucha hipertonía en estos músculos (la musculatura muy tensa) y este tipo de aparatos se puede utilizar para relajar esa zona y aumentar la circulación sanguínea”, tal y como avala la sexóloga Sylvia de Béjar puesto que “es una forma de sensibilizar la vulva y la vagina gracias al aumento de la circulación sanguínea que la vibración produce”.

Eso sí, los vibradores no son un sustituto de las relaciones sexuales. Muchos son reacios a que su pareja utilice consolador por esta misma razón. Algunas mujeres también se vuelven adictas a él y olvidan la importancia de tener relaciones sexuales con otra persona. Aún así se ha convertido en uno de los juguetes preferidos por las mujeres y hasta de algunos hombres que disfrutan viendo a su pareja usar este aparato del placer, porque también se puede usar inventando un divertido y erótico juego sexual entre los dos.

Para sorpresa de muchos el vibrador no es un invento de hace dos días. El origen del primer vibrador eléctrico se encuentra en el siglo XIX, cuando en 1880 el médico británico Joseph Mortimer Granville inventó el primer consolador con batería para combatir lo que se conocía entonces como histeria femenina que provocaba crisis de ansiedad, irritabilidad y exceso de lubricación vaginal. Previo a este invento, la histeria era tratada por el médico con el masaje manual del clítoris que pretendía producir a la paciente un “paroxismo histérico”. Básicamente lo que hoy llamamos orgasmo, que entonces era la manera de curar esa histeria, ya que se creía que los problemas psiquiátricos de la mujer provenían de sus genitales. Tal éxito tuvo el invento del consolador, que en el siglo XIX los tratamientos con vibradores se convirtieron en uno de los servicios más solicitados de los balnearios de lujo en Europa y Estados Unidos.

La historia del origen del primer vibrador eléctrico se ha reflejado en la película ‘Hysteria’, que cuenta en forma de comedia este descubrimiento que se estrenará en España en junio de 2012. Aquí os dejamos el tráiler:

En 2004 se realizó un estudio sobre los Beneficios de la Salud Sexual que aseguraba que casi la mitad de las mujeres entre los 18 y 55 años que utilizaban un vibrador tenían una libido superior. Estas mujeres pueden presumir de un mayor interés sexual, llegan al orgasmo con más facilidad y como recompensa, si no era suficiente, una mejor calidad de vida al experimentar niveles más bajos de estrés, tensión y frustración. ¿Te atreves a probarlo?

El Punto G existe

Hombres y mujeres poseen la capacidad de estimularse a través del Punto G para conseguir llegar al orgasmo, si bien, no todos tienen la misma sensación placentera y en determinadas personas, no supone una intesificación del mismo. Es por ello que para algunas personas resulte poco gratificante a la hora de mantener relaciones sexuales o simplemente, no hayan explorado lo suficiente para estimularlo eficientemente. (más…)

Sexo tántrico, ¿sabes de qué va?

¿Alguna vez se han preguntado en qué consiste? ¿Conocen sus métodos? ¿Sus beneficios? De ser así, ¿estarían dispuestos adar el paso? ¿Lo han hecho ya? Para los no duchos en la materia: se trata de aprovechar el énfasis del cuerpo, de acumular y usar la energía en beneficio propio en busca del placer. El objetivo no es la descarga, el desahogo, sino el intercambio de fuerzas entre ambos cuerpos. Este es el principio básico del sexo tántrico.

La eyaculación se aborda en este caso de forma muy diferente a la cópula tradicional: se trata de evitar la descarga que supondría en ese caso para transformarla en una energía ascendente que active “los siete chakras de la conciencia”, en palabras de la sexóloga Sandra Lustgarten. La estimulación de los sentidos de forma recíproca entre los practicantes del tantra se antoja primordial. ¿El objeitvo? Eliminar los tabúes que se originan en torno al sexo y traducirlos en el disfrute del placer carnal. De forma tradicional, se busca con esta técnica alcanzar la armonía con la pareja, nunca una liberación. La conexión, siempre y cuando se practique de forma consciente y hábil, se origina de forma automática.
Beneficios
Sostiene Sandra Lustgarten que el sexo tántrico ayuda a potenciar la energía diaria del individuo y es el medio para llegar a sentirse como un solo ser. Argumenta que en el sexo convencional, el hombre, una vez satisfecho su deseo, va en busca de otra mujer ya que la energía se ha consumido, provocando este hecho la desaparición de la atracción. Por el contrario, el tantra contribuye a aportar ese deseo y, en consecuencia, la mujer se verá beneficiada.
Técnicas
Para ser un ‘usuario experimentado’ del tantra es necesario aprender a tener un conocimiento y administrar la energía a través de la conciencia. No se puede llegar ‘ y besar el santo’. Para empezar se debe llegar a la purificación de cuerpo y alma. ¿Cómo conseguirlo? Cambiando los hábitos alimentarios, aplicando herramientas tántricas como visualizaciones, danzas, meditación, masajes, etc. Eso sí,cada persona requiere de un tiempo concreto en lograrlo. Y una cosa fundamental: no se debe eyacular pero, en caso de hacerlo, solo después de 10 ó 15 actos. Y recuerden los hombres: la mente, la eyaculación y la respiración han de estar sincronizadas.
Críticas
No todo son buenas palabras para esta modalidad de sexo. De hecho, para algunos ni siquiera se puede definir como tal. Es el caso de Ferrán Mestanza, profesor de Budismo en la Universidad de Salamanca. Defendiendo la importancia que se le concede al sexo en el budismo tibetano, argumenta que “En las meditaciones se puede llegar a practicar, pero no podemos definirlo como sexo. Es meditación”. ¿Están dispuestos a darle la razón? ¿O a quitársela? Es cuestión de ponerse.

Jugar al sexo

La reforma de la Ley del Aborto ha traído al primer plano de la actualidad el sexo de los adolescentes. Muchas voces claman que los chavales ‘lo hacen’ demasiado pronto. Lo que está claro es que algunos tienen sexo sin saber muy bien qué se traen entre manos; de lo contrario, no veríamos chicas de 16 años en el trance de abortar -con o sin consentimiento paterno- ni niños de 12 años con sus bebés en brazos.

¿Cómo es el sexo de los adolescentes? Rápido, poco planificado, muchas veces callejero, en ocasiones arriesgado. Y casi siempre mezclado con alcohol, en un contexto de juerga o botellón. El resultado es bastante previsible: insatisfacción sexual y afectiva -sobre todo, de ellas-, contagios y embarazos no deseados.

Asunción Coronado, presidenta del Instituto de Sexología Al Andalus de Granada -que ofrece terapia y formación sobre sexualidad a jóvenes y a adultos-, lo confirma. Los adolescentes tienen prácticas de riesgo -como el coito sin preservativo o el uso de fármacos contra la disfunción eréctil (Viagra o Cialis)- porque su personalidad en desarrollo tiende a minimizar los riesgos, en todos los ámbitos: con las drogas, con las motos y coches, y con el sexo. Para ellos, la sexualidad es un juego, un campo de experimentación, un descubrimiento.

Vírgenes raros

Otra característica de la etapa adolescente es la fuerte presión que ejerce el grupo sobre los individuos. La sexóloga constata que la ley del péndulo se cumple. Hace 40 años la sociedad pasó de la reprobación radical del sexo fuera del matrimonio al consentimiento de las «relaciones prematrimoniales», y hoy en el entorno juvenil se considera que un virgen mayor de edad es un bicho raro. «Algunos te cuentan que tuvieron su primera relación sexual ‘muy tarde’, a los 21 años, como si fuera una edad anciana -explica Coronado-. El miedo a formar parte del colectivo de personas raras les lleva a mantener actividad sexual con personas que no son las que desean. Lo importante es perder la virginidad, y no cuándo, cómo y con quién».

Las chicas, en particular, se sienten empujadas por el ambiente; ya no funciona la costumbre de esperar a conocer al chico, ver si se gustan… Tampoco todos los chicos soportan bien el peso de los tópicos. «Hemos visto algunos casos de chavales que prefieren no salir antes de verse en la obligación de tener relaciones sexuales que no desean», afirma Coronado.

Los jóvenes de ahora y sus padres son opuestos en cuanto a sus prácticas sexuales, pero curiosamente muchos comparten esa rigidez de esquemas en la que los deseos quedan relegados y, en el fondo, hay que ajustarse a los mismos roles sexuales: «Ellos siguen siendo los conductores del encuentro, los que se supone que saben de sexualidad, los que tienen que darle placer a las mujeres… Y en ellas sigue funcionando el rol de la pasividad: tienen que dejarse llevar y esperar que ellos las satisfagan».

Los adolescentes comparten con otros grupos de edad la identificación entre sexo y coito. Por desgracia, mucha gente considera que los juegos, las caricias o el sexo oral son sólo preliminares del ‘auténtico sexo’. La experta insiste: «El coito no es la mejor técnica para la satisfacción sexual femenina. El 90% de las mujeres no llega al orgasmo en el coito si no hay una estimulación en el clítoris».

El modelo del ‘porno’

El problema se agrava porque los quinceañeros toman como principal modelo en las relaciones sexuales a los actores de películas pornográficas, donde se ve a los hombres practicar la penetración durante horas sin inmutarse y a mujeres experimentar placeres incontenibles tres segundos después de ser embestidas.

No es raro, pues, que el principal motivo de demanda de terapia sea la eyaculación precoz (ellos) y la ‘anorgasmia vaginal’ (ellas). Coronado aclara que este ‘trastorno’ no existe; en realidad son minoría las mujeres que tienen orgasmos vaginales. «Pone de manifiesto un desconocimiento de su cuerpo, de la respuesta fisiológica, de la anatomía…», subraya. De aquellos polvos…

Si además estos escarceos tienen lugar en la calle, en un coche o en un portal, con prisas y miedo a ser descubiertos, es natural que el resultado sea poco satisfactorio. «Algunas chicas utilizan ese encuentro para intentar conquistar a un chico. Pero muchas veces no hay continuidad; de ahí la decepción», señala la sexóloga. Y no sólo se quedan ‘a dos velas’ en lo emocional; también en lo sexual. «¿Y para esto tanto…?», se pregunta más de una. Ellos no suelen confesar insatisfacción, pero a veces sí sienten angustia porque el encuentro no ha salido como esperaban.

Ni seducción ni deseo

La sexóloga lamenta que en este tipo de relaciones el cortejo no existe. «No se plantean la posibilidad de ligar con alguien en un juego de seducción más allá de 24 horas. Parece que tienen que tener relaciones porque llevan diez minutos hablando con esa persona y se caen bien», explica. Estos jóvenes se pierden algo «bonito e interesante», como es el conocimiento progresivo del otro, el surgimiento de la atracción y el deseo, pero además obvian un aprendizaje que les resultará necesario en la edad adulta.